Por este tiempo de verano, se habla de variados meteoros como se les llama en general a los huracanes, tormentas, tropicales, tornados y uno que nos llama la atención para esta reflexión el día de hoy son los incendios.
Esta es una temporada especial para las zonas de incendios en Norteamérica y concretamente en California. Son muchos los incendios forestales que arrasan miles de acres, por supuesto viviendas y vida tanto humana como animal.
En Latinoamérica nos encontramos con falta o exceso de agua en razón de los fenómenos de la niña o el niño, situación de hecho complicada, pero nada como esos monstruos de los que he sido testigo en los países del norte y el caribe.
A lo que queremos llamar hoy su atención, es al fuego, no de un incendio, sino al fuego Bíblico y que se da en varios relatos. Para un ejemplo tenemos el de Sodoma y Gomorra en Génesis 19:24.
La razón básica de este fue el pecado que en estas ciudades se desarrolló al punto de ser escuchado por Dios. Y cuando hablamos de que el pecado de alguien ha llegado hasta Dios es algo muy serio, con Él no se juega.
Así las cosas, el Señor en su todo poder hizo llover fuego y azufre sobre estos pueblos; pero el asunto no queda ahí. Una cosa es recibir el justo juicio por el pecado aquí en esta vida, y otra muy diferente el lugar destinado para estos pecadores por la eternidad.
Esto no sólo aplica para este evento y los que encontramos en la Palabra, lo hace para todos aquellos que no habrán aceptado a Cristo desde la misma creación hasta Su regreso a la tierra. El fuego de Sodoma acabó con la vida corporal de estas personas en pecado y al momento, pero el fuego que le espera al incrédulo será eterno “En cuanto a los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. Caerán sobre ellos brasas; Serán echados en el fuego, En abismos profundos de donde no salgan“(Salmos 140:9,10).
Oscuridad y fuego no es una buena mezcla para quedarse esperando que esto llegue. El mensaje de Cristo es de un imperativo total, y es algo a lo que no se le debe dar largas; la muerte aún sin mediar fuego hoy es un asunto que está a la puerta.
Son muchas y variadas las formas en que Dios llama a la gente al Camino. Les podemos asegurar y sin lugar a error, que allá no habrá ningún tipo de excusas. Es que estaba muy ocupado, es que nadie me dijo, es que nada; el Señor se ha asegurado de que todos escuchemos Su mensaje.
No importa lo remoto de su vivienda, de alguna manera le llegará este mensaje de salvación y usted lo acepta o lo rechaza. El peor de los pecados no es la mentira o el adulterio, el asesinato o la homosexualidad; el peor en términos de vida es la incredulidad. Que el fuego no lo alcance ni en vida ni después de la muerte.
REFLEXIÓN: Los fuego en la tierra por mortífero que sea, no se parece al eterno!
REFLEXIONAR ES INHERENTE AL SABIO!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!