martes, 14 de enero de 2014

ENSEÑAR A CAMINAR



“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)
Viendo a una anciana en el parque en su afán de enseñar a su nieta a caminar, pensaba que este es apenas el primero de una serie  de los incontables pasos a aprender.  No solo se trata de la importancia de enseñarlos, sino que estos estén bien orientados. La sociedad de hoy guía sólo en lo básico, en lo que se requiere para vivir el día; pero Dios espera que instruyamos y afirmemos en el buen camino a nuestros hijos.
En casa nuestro hijo fue objeto de oración a Dios desde antes de ser concebido, escucho Palabra durante su gestación, se dedicó al Señor cuando nació, disfruto  de música y videos con mensaje en su infancia; y hoy como joven sigue leyéndola en cada devocional familiar.
Sólo cuando esa bendita palabra de Dios permea un corazón desde sus inicios, tiene la capacidad de establecerse como un parámetro de vida. De ahí la radicalidad que encontramos en sus comentarios de hoy, pues desde muy pequeño ha dicho: “somos o no somos”.
Es cierto que la palabra de Dios tiene poder para llegar hasta las coyunturas transformando y lo hemos visto en su vida y en las nuestras; pero cuando llega pura a un corazón descontaminado, se establece como una forma de caminar, que habrá de guardarle de caer, no solo física sino espiritualmente.
Caminar rectamente no es fácil y caer es la constante en el hombre sin Dios. El hombre está tan ajustado al pecado, que le es más natural estar en el piso que caminando erguido.
Una pausa para reflexionar, y si es el caso reenfocar la manera como orientamos a la nueva generación. Que no sólo sea enseñar a dar unos pasos, que hablemos de “instruir” como Dios lo espera “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)
PREGUNTA: Y usted en qué camino instruye a sus hijos?

MEDITELO Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡SI EN ALGO LE HA ENRIQUECIDO ESTA REFLEXIÓN, NO OLVIDE COMPARTIRLA!