“Porque la palabra de
Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra
hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne
los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)
Viendo a una anciana en el parque en
su afán de enseñar a su nieta a caminar, pensaba que este es apenas el primero
de una serie de los incontables pasos a
aprender. No solo se trata de la
importancia de enseñarlos, sino que estos estén bien orientados. La sociedad de
hoy guía sólo en lo básico, en lo que se requiere para vivir el día; pero Dios
espera que instruyamos y afirmemos en el buen camino a nuestros hijos.
En casa nuestro hijo fue objeto de
oración a Dios desde antes de ser concebido, escucho Palabra durante su
gestación, se dedicó al Señor cuando nació, disfruto de música y videos con mensaje en su
infancia; y hoy como joven sigue leyéndola en cada devocional familiar.
Sólo cuando esa bendita palabra de
Dios permea un corazón desde sus inicios, tiene la capacidad de establecerse
como un parámetro de vida. De ahí la radicalidad que encontramos en sus
comentarios de hoy, pues desde muy pequeño ha dicho: “somos o no somos”.
Es cierto que la palabra de Dios tiene
poder para llegar hasta las coyunturas transformando y lo hemos visto en su
vida y en las nuestras; pero cuando llega pura a un corazón descontaminado, se
establece como una forma de caminar, que habrá de guardarle de caer, no solo
física sino espiritualmente.
Caminar rectamente no es fácil y caer
es la constante en el hombre sin Dios. El hombre está tan ajustado al pecado,
que le es más natural estar en el piso que caminando erguido.
Una pausa para reflexionar, y si es el caso reenfocar la manera como orientamos a
la nueva generación. Que no sólo sea enseñar a dar unos pasos, que hablemos de
“instruir” como Dios lo espera “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”
(Proverbios 22:6)
PREGUNTA: Y usted en qué camino
instruye a sus hijos?
MEDITELO Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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