“Porque el reino de los cielos es como un
hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno
dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su
capacidad” (Mateo 25:14 – 30)
Una y otra vez nos preguntamos si la
iglesia cristiana está cumpliendo con su cometido principal de llevar el
Evangelio al mundo. Si se está cumpliendo de manera efectiva con la “gran
comisión” dejada por el señor Jesucristo.
Vemos una iglesia inmersa en tantas
actividades, que se han olvidado de Señor de la Obra. Con tantos planes y tan pocos
objetivos logrados, que sería bueno hacer un alto en el camino y replantear el
encargo hecho por Dios.
A comienzos o finales de año organizan
lemas y propósitos que involucran miles o millones en recursos, para alcanzar
un par de cientos al año. Mucho dinero en mantener toda una infraestructura
burocrática que sólo plantea el ingreso de unos pocos; pero que no cumple los
objetivos de alcanzar al que está ahí en la calle esperando que le compartan.
Miles empleados en mejorar la pintura,
la alfombra, los parqueos, el sonido y la luz; pero cuántos otros sin los recursos
mínimos para pagar la renta de un sitio donde congregarse.
Reevaluar la misión y su cumplimiento
es tarea del liderazgo de la iglesia; pero nos hemos acomodado tanto, qué a
veces es difícil caminar esa milla extra que precisa el incrédulo; y esto por
que todavía está en espera de que se le comparta el mensaje genuino de
salvación.
PREGUNTA: Cree usted que la misión se
está cumpliendo?
MEDITELO Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡SI EN ALGO LE HA
ENRIQUECIDO ESTA REFLEXIÓN, NO OLVIDE COMPARTIRLA!