jueves, 21 de noviembre de 2013

HUERFANOS



“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19)
Un drama muy común en el mundo es el del niño huérfano por pérdida de alguno de sus padres, ya sea por muerte o por los normales divorcios de hoy. Es importante ver que un hogar disfuncional hace huérfanos así no se acepte y que cualquiera sea el caso, la ausencia de un padre es difícil de llevar, y deja muchas marcas en la vida de una persona.
En la parte espiritual también se sufre esta orfandad cuando no se tiene una relación clara y directa con Dios. Somos parte de una naturaleza caída de acuerdo a la Biblia y llegamos a este mundo sin esa protección y cuidado que sólo un padre como Dios nos puede dar. Dice también que aunque somos creación suya, somos unos perfectos extraños y no familia de Él como algunos afirman. Apenas obvio, pues cómo ser hijos de un Dios Santo, Santo, Santo?
No obstante, este maravilloso Dios que todo lo ve, ha diseñado un plan en Su Hijo Jesucristo, para que todo aquel que crea en el poder salvífico de su sacrificio en la cruz, restablezca esa relación Padre-hijo rota en Adán y así ya no ser un huérfano más “…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)
El verso introductor, nos dice que cambiamos de estatus y entramos a pertenecer a la familia de Dios como Sus hijos. La invitación de hoy amigo lector que aún no conoce a Cristo como su Salvador, es a reconocer su necesidad de restablecer esa relación con Dios y entrar a disfrutar de un Padre Todopoderoso, Omnisciente y Omnipotente.

PREGUNTA: Quiere seguir siendo huérfano espiritual?

MEDITELO Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡SI EN ALGO LE HA ENRIQUECIDO ESTA REFLEXIÓN, NO OLVIDE COMPARTIRLA!