“El cielo y la tierra
pasarán, pero mis palabras no
pasarán”
(Lucas 21:33)
No importando los cambios que se han
dado a lo largo de la historia, el mundo sigue teniendo el mismo propósito en
Dios. La humanidad ha pasado por distintos procesos permitidos por Él y los
vemos desde la era del bronce hasta la industrialización y el post modernismo.
La forma de moverse ha pasado de hacerlo por sus propios medios al
caballo, la carreta, el tren de vapor, los carros con motores de combustión
interna, el avión, el cohete, el transbordador espacial y quién sabe hasta
dónde llegaremos.
No obstante los principios de Dios son
los mismos. La Palabra de Él es la misma desde y hasta la eternidad. Tal vez se
nos ha permitido llegar a esta de forma escrita hasta hace poco tiempo; pero
Dios siempre ha estado y estará.
Han sido igualmente diversos los
medios que Él ha empleado para darnos a conocer Su voluntad y lo ha hecho a través de profecía, sueños, visiones y otras; pero siempre ha sido la misma y con el
mismo propósito.
El mundo ha pretendido ajustar la
Palabra a sus tiempos y especialmente a las nuevas generaciones; y esto es algo
que ya no encaja en el plan de Dios. El mismo Jesucristo vino a recordarnos
que todo va pasar; pero no la Palabra.
Si esta Palabra fuera contemplada en
el mundo como es, la generación presente y las siguientes vivirían diferente y
no en el caos que reina hoy. “Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo
creeréis a mis palabras?” (Juan 5:47).
El mundo ha cambiado a través del
conocimiento que el mismo Señor le ha dado al hombre en tecnología y desarrollo
para bien de la humanidad; pero no para alterar la esencia del propósito de
Dios.
PREGUNTA: Ha cambiado usted ese
propósito?
MEDITELO Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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