martes, 27 de octubre de 2026

REPRESENTANTES

Dentro del tema de no tomarse a la ligera las cosas de Dios, nos encontramos con otra parte muy, pero muy importante. Llámense creyentes o incrédulos, las tareas que el Señor encomienda son para tomarse muy en serio.

Por estos días en los que en todo o en casi todo ronda la corrupción, vale la pena resaltar la tarea de la justicia. Nuestras naciones han venido siendo permeadas de una manera nunca vista por los corruptos.

Individuos a los que se les deja en impunidad, y que en el mejor de los casos son llevados a la justicia; pero con qué clase de ejecutores de las leyes.  Este es tristemente un segmento de los servidores públicos, que no saben lo que hacen, o sólo se dedican a manipular la ley desde el lado que les conviene, del estado o de la defensa.

Mentiras van y vienen, y les aseguramos que todos, unos y otros que un día van a dar cuenta delante de Dios por sus acciones. Comenzando por el ofensor, que para nada está dispuesto a declararse culpable.

Ahora media otra figura y muy común, que es ofrecerle beneficios a cambio de delatar a sus cómplices. Qué clase de justicia es está?. La Biblia nunca subestima lo dicho por Dios y simplemente lo declara culpable o inocente.

La justicia de Dios nunca está dispuesta a negociar con el pecado y es por esto que tenemos las cárceles llenas de delincuentes siendo engordados por el Estado. Esto es simplemente una conducta permisiva que nunca va a restaurar una sociedad.

Si vamos a la Palabra encontramos sólo diez mandamientos, no vemos leyes y leyes que se convierten en simples cómplices de la injusticia. Los hombres tanto criminales como los magistrados, se han encargado de violarlos y esto será demandado.

Demandado por una justica perfecta que viene de alguien perfectamente perfecto, que no negocia, que no permite, y al que no se le pasa nada. La única forma de que esta justicia perdone y olvide es cuando hay arrepentimiento y restauración a través de Cristo.

No hay más opciones en este juego y como decimos un día se nos demandará, tanto a los unos como a los otros. Todos se toman la justicia como un juego y estamos como cuando Noé predicaba sobre el diluvio.

Ciento veinte años estuvo embarcado en un maravillo e increíble proyecto para su tiempo, pero no perdió el tiempo como se hace hoy, de predicar sobre el necesario arrepentimiento. Un lapso suficiente de más de una generación, en que la tuvieron la oportunidad de volverse a Dios, pero prefirieron darle a espalda.

Estamos en tiempos en los que el juicio se acerca a grandes pasos; hoy la tecnología desarrollada por el hombre está a punto de destruirlo, pero esta vez no habrá ningún Arca para salvarse, sólo Cristo.

Hay gente consciente y busca soluciones aunque no siempre en el lugar indicado, pero la mayoría se encuentra inmersa en una religión o en la diaria carrera.. El pecado es simplemente parte de su forma de vida y no les interesa cambiarla.

Pero para aquellos que dicen administrar justicia, el mismo Dios les dejó este verso “…Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis.” (2 Crónicas 19:6). La justicia no es un juego y administrarla menos.

REFLEXIÓN: No hay peor juez que el que administra justicia sin Dios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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