No sé para usted apreciado lector creyente, pero para mí es una carga permanente el incrédulo. Y no porque tenga muchos amigos y familia extendida en esa condición, sino porque esta debería ser una preocupación de primer orden para toda la Iglesia de Cristo.
Usted debe recordar el encargo de Jesús “…Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…” (Mateo 29:19). Esta fue una tarea entregada a cada uno de nosotros y no solo le corresponde a los pastores, evangelistas o misioneros. Es como cuando sus padres en algún momento le encargaban tender la cama o lavar la loza.
Esta no era una tarea optativa o de la madre solamente, era algo que usted debía hacer y hay de usted si no la cumplía. Si estamos hablando en simples términos humanos, de elementales roles dentro del núcleo familiar, qué podemos decir de un encargo tan delicado como el dejado por el Señor.
Estamos hablando de salvar almas, no de lavar unos platos, y le aseguro, que así como sus padres le llamaban a cuentas, así también lo hará el Señor. Un día Él nos habrá de preguntar qué hicimos con nuestros talentos “Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mateo 25:28,29).
Esto no es algo para tomarlo a la ligera, cada miembro de la Iglesia de Cristo debería estar consciente de esto.
Es triste mencionar la indiferencia de la iglesia, que sólo se sienta a esperar que la cuiden. Cada vez desde el púlpito si es que así todavía lo llaman, se exhorta a las ofrendas para mejorar las instalaciones de la congregación, pero dónde está la tarea por hacer?.
Sillas más cómodas y abullonadas para dormir durante el mensaje, una guardería bien dotada para mantener a los niños jugando en lugar de enseñarles Palabra y para que los padres puedan dormir tranquilos.
No estamos exagerando, esa es la iglesia de hoy, que no sólo se distingue por su falta de acción genuina dentro del roll de la Salvación, sino porque duerme sobre los laureles que propició el sacrificio de Cristo.
Pero vamos brevemente a la otra parte complicada de la ecuación, esta es tan angustiante como la primera y se trata de lo difícil que se hace hacer entender al incrédulo su condición. Para esto seguiremos con el tema en la próxima reflexión.
REFLEXIÓN: Es hora de dimensionar la importancia del Mensaje como la necesidad de ser entregado!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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