Muchas veces nos encontramos, con que no es posible conversar con una persona por más de diez minutos. Son muchas las diferencias de criterio y opinión entre las personas y esto es perfectamente normal.
Cada uno de nosotros es un mundo diferente y aunque si se dan puntos de encuentro en algunas cosas, no es fácil ir más allá de lo meramente básico. Unas semanas atrás nos encontrábamos en comicios electorales, y en esta ocasión se vieron muy marcadas las diferencias aún de los que uno ni se imaginaba.
Personas a las que les encanta vivir como burgueses y uno lo ve en su casa, en su forma de vestir y en lo que ostentan, pero que en la práctica son de izquierda o dicen serlo. La verdad es que la incoherencia de estas formas de vida deja mucho que desear.
Entre incrédulos como hemos dicho, vaya y venga, pero entre creyentes, no pareciera caber. Sin embargo tenemos la Palabra más fiel que es la Biblia “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” (1 Corintios 11:19).
La verdad inmutable de Dios y que nos lleva en este verso, a ver cómo los mismos creyentes se desordenan de las mismas actividades cristianas. Si esto dice sobre la Santa Cena (y lo vemos todavía), qué dirá del chismorreo en el templo mientras empieza el servicio y de tantas otras cositas que pasan?.
Hace un tiempo comentaba, cómo un varón al que saludo frecuentemente a la entrada del templo, me quería armar berrinche porque leo y estudio en la versión Reina Valera del 60 y no la NVI que él usa.
Increíble, me encontré con que una persona que se congrega en el mismo lugar que nosotros, que sirve en el ministerio no tiene la capacidad de entender que el Espíritu Santo le habla en los mismos términos a toda la Iglesia, pero con una muy particular a cada uno de sus miembros.
Lo que sí es claro, es que el mismo Señor permite estas disensiones con un propósito puntual, y es el de determinar quiénes son los aprobados y los que no. Lo dice la Biblia, no somos nosotros los que lo hacemos o la sacamos de contexto.
Y el mismo libro de Corintios más adelante, nos llama a tratar de ser de un solo sentir, y no ser tropiezo a los demás “Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere” (V:33,34).
Pablo tampoco se cansaba de luchar con estas nimiedades, pero sí es importante fijarse más en el fondo que en la forma.
REFLEXIÓN: Que el profundizar en el compartir con alguien, no se convierta en piedra de tropiezo!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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