martes, 22 de septiembre de 2026

CÓMO, EL PADRE

En los relatos bíblico se presentan muchos relatos de padres e hijos, desde el mismo Adán, pasando por Abraham y Jacob entre los más conocidos, pero hoy queremos abordar algunos de los descritos en los libros de Reyes y Crónicas.

Algo que podemos notar con bastante frecuencia, es la importancia de la influencia que tiene un padre en su hijo. Para bien o para mal, algo del ejemplo transmitido, termina por primar en el comportamiento del hijo.

Obviamente no es la regla general y entre varios casos encontramos que En el año veintisiete de Jeroboam rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá”. (2 Reyes 15:1). Dice la Palabra que Azarías imitó a su padre “E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho” (V:3).

Otro es el caso de Zacarías En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres;” (V:8,9a), con los resultados correspondientes para los pueblos que gobernaban.

A pesar de todo esto y la influencia de los padres, parece haber una constante que es resaltada en cada uno de estos relatos, el nombre de la madre “…el nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.” (V:2).

Esto en razón de que en casi todos los casos, se ve que estos matrimonios eran arreglados con fines políticos o económicos y por supuesto que traían a la tierra de Israel y Judá creencias diferentes a las dejadas por el Señor a Su pueblo.

El asunto a reflexionar y que aplica desde nuestra perspectiva moderna, está en que los padres juegan un papel definitivo en la formación de los jóvenes, pero que no garantiza hijos piadosos.

La regla general habla de una fe heredada, que por buena que sea la transición, tiene que atravesar por el proceso de un encuentro personal con el Señor y no quedarse simplemente en la costumbre.

No somos muchos los que con gratitud a Dios, podemos decir que tenemos hijos que le aman y quieren seguirle; que leen, estudian y a pesar de sus trabajos seculares, le sirven con un compromiso serio.

La mayoría de los jóvenes de estos tiempos, son producto de doctrinas livianas, que han diluido el mensaje de Cristo y rebajado la importancia de la santidad. Que terminan haciendo puentes de vida social más que de verdaderos creyentes.

Que la influencia que tenemos en nuestros hijos, hagan de la mano del Señor creyentes genuinos, que se preocupen por vivir en integridad y camino a la santidad.

REFLEXIÓN: El ejemplo no es garantía, pero sí puede ser el comienzo de algo genuino!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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