Cuando se habla de Dios, cada persona tiene una concepción diferente e inclusive no existe una para muchos. Como lo hemos dicho en otras reflexiones, muchos o casi todos dependiendo de su contexto dicen creer, pero no todos le creen.
De lo contrario no habría los que lo ignoran en sus vidas, los que se suman a las religiones o los que en lugar del Dios de la Biblia tienen una infinidad de dioses, y que van desde los astros hasta la naturaleza en todas sus manifestaciones.
Pero en lo que tiene que ver con el Señor y todo lo que tenemos de Él en Su Palabra, la historia se divide. Para muchos y para casi todos esto implica una mezcla, que sólo se puede aclarar recibiendo a Cristo y luego dependiendo del Espíritu Santo.
Lo que motiva esta entrega, es una de estas partes y que tiene que ver con el plan de salvación general de Dios para la humanidad. Evidentemente uno es el destinado a Israel en el Antiguo Testamento y otro el del pueblo gentil (pueblos diferentes al judío) en el Nuevo; pero será uno mismo al final.
Y es de carácter universal basado en Cristo “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:28,29).
Sólo que está basado en la aceptación de Cristo para restaurar nuestra relación perdida con Dios. Para los judíos en su momento era el Mesías esperado, para los gentiles la apertura para la salvación del alma.
Ambos orientados a lo mismo, y en términos diferentes con los que luchan todos por igual hoy. El Evangelio esta disponible para todos los seres humanos hoy, y sólo apunta al arrepentimiento y aceptación de la oferta de pago de nuestros pecados por parte de Cristo.
Esto implica un mismo fin, pero se debe tener mucho cuidado con lo que difunde la religión tradicional sobre la paternidad universal de Dios hacia la humanidad. Dios es sólo Padre de aquellos que han recibido a Su Hijo como Salvador.
Sólo se es hijo cuando se ha entrado a la familia de Dios. En principio, todos cuando nacemos físicamente somos criaturas de Dios, pero solo los que aceptan el pago hecho por Cristo en la cruz pasan a ser hijos.
Así las cosas y como lo dice el verso, llegará el momento, en que tanto Judíos como gentiles conformemos una sola familia, una sola iglesia, la de Cristo “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filipenses 2:10).
REFLEXIÓN: Ya no seremos diferentes, seremos un solo pueblo para Dios!
LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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