martes, 4 de noviembre de 2025

PRIMERO YO

Algo muy propio del ser humano y que nadie le ha enseñado es el egoísmo. Lo encontramos con facilidad en un bebé de apenas meses o en los hijos únicos, que se aferran a lo que tienen y qué difícil es venderles la idea de compartir.

Por supuesto que esto es parte de esa naturaleza caída que traemos al nacer. Esto no es culpa de Dios, pues al terminar Su creación: Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

Esto y mucho más que usted y yo practicamos es, lo que la Biblia llama claramente pecado, y es resultado de lo que la primera pareja nos dejó al desobedecer. Al ser nosotros sus descendientes es apenas natural que tengamos la misma genética corrupta.

Triste sí, pero lo es aún más ver como el creyente promedio sigue viviendo con este boletín en particular. El egoísmo, el querer figurar, es que esta iglesia es mía y si mi hijo no puede seguir en control, lo tendrá mi nieto.

Estas y otras patologías por así decirlo, son parte todavía del creyente y que debería haber sacado de su vida cuando así se llamó. Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y pasa a ser el centro de nuestra vida, entramos en un proceso de transformación.

Él se fue para el Espíritu Santo pudiera venir y hacerse cargo de la tarea de ser nuestro ayudador y consolador, de ser nuestra fuente de sabiduría y que no parece ser aprovechada por los miembros de la Iglesia para ser redimidos de su antigua condición.

Tremenda tarea y que no dudo a veces o todo el tiempo lo habrá de desanimar; cualquiera cae en el desánimo frente a tan pocos resultados de parte de sus dirigidos. Si usted recuerda, el mismo Padre estuvo a punto de destruir a Israel por ser un pueblo de dura cerviz.

Y ya para la iglesia primitiva y para nosotros el apóstol Pablo escribe Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3,4).

Sería bueno saber lo que piensan aquellos líderes, pastores o simplemente asalariados que se apropian de un ministerio entregado “en administración” por Dios. Acaso no hay suficiente material en la Biblia como para entender que están trayendo maldición para ellos y los suyos en su egoísmo?.

Ejemplos no faltan como el rey Saúl,  el sacerdote Elí, el mismo Samuel tan dedicado al ministerio, Balaam, Giezi, Ananías y Zafira, Judas Iscariote; hombres y mujeres tanto de Dios como del mundo que han recibido ya su justa calificación.

REFLEXIÓN: Nada ha cambiado para algunos creyentes, pero tiene que cambiar!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!