martes, 11 de noviembre de 2025

COMO ÉL MANDA

La desobediencia es un tema recurrente en la vida de toda clase de personas. Esto no es algo que se remita al incrédulo o al ateo, y que de hecho no distinguen entre obedecer y desobedecer.

Hoy con tristeza vemos los malos testimonios de religiosos en todos los credos y en lo que tiene que ver con la Iglesia de Cristo no se queda atrás. No queremos juzgar, pero sí exhortar con este verso.

“…santificamos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza” (1 Crónicas 15:12b,13).

Es una bendición ser parte de la Obra, de esa Gran Comisión dejada por Cristo a su Iglesia, pero igualmente importante es  hacerlo en Sus términos y no en los de la carne que prima en nosotros.

No sabemos cómo hacen los que así no piensan, los que omiten todos los parámetros de Dios llamándose cristianos y se dedican a hacer lo que la carne les dicta. Tal vez hayan quitado a muchos del paso para quedarse con un ministerio.

Tal vez han pisoteado la vocación de servicio de muchos para lograrlo, pero que van a decirle a Dios al final de su camino. Vale la pena unas propiedades terrenales frente a lo que el Señor nos tiene con Él?.

Es interesante ir al meollo de estos comportamientos y tratar de comprender las motivaciones. Será que si son salvos en realidad, y que a pesar de haber sido un  pescador, un obrero o un sastre, creyeron haber recibido a Cristo, pero en realidad no?.

A qué juegan los que tal hacen?. Quiénes son en realidad?. Son estas y otras preguntas la que rondan la imagen de estos ministerios que no representan verdaderamente la Palabra de Dios.

Lo más grave del asunto, es que no importando su legalidad doctrinal perjudican a muchísimos que con un corazón genuino se han acercado al Evangelio, pero terminan vacunados y apartados.

Que la sabiduría de Espíritu Santo sea guiando cada proyecto de usted apreciado creyente que participa en la Obra. Que su carnalidad no sea la que dirija cada pensamiento, palabra o acción en el complicado tiempo que se vive en la iglesia.

Hay tanto verso para sacar de contexto con la excusa de servir a Dios, que no terminaríamos de exponerlos. Hay tanta maldad en el hombre todavía, que su no disposición a ser transformado por Dios puede hacer más daño que bien.

REFLEXIÓN: Una cosa es servirse de un ministerio y otra muy diferente servirle al Señor!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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