jueves, 13 de noviembre de 2025

EL RENCOR

Dentro de la triste lista de comportamientos negativos de los seres humanos tenemos uno que divide y separa de manera especial. Familias que se fragmentan por solo sacarse la lengua.

Y hay unas en las que especialmente por su trasfondo cultural, religioso, social, regional y otros factores, hace que simplemente se dediquen a no perdonar. Por nimiedades se indisponen entre si.

Como usted no vino a almorzar a mi casa, yo no voy a sus onces; así funcionan las cosas y ni se diga cuando entra en juego el dinero o una herencia. Familias unidísimas de toda la vida que no se vuelven a hablar siquiera.

Pero pasando a un aspecto del tema que nos confronta con la vida o la muerte espiritual, qué podríamos esperar de un Dios todo poderoso como el que tenemos sin la capacidad de perdón.

El pecado que se comete en el mundo cada segundo que gira la tierra y en sus diversas latitudes es de tal magnitud que ya hubiéramos sido destruidos. Nada hubiera podido retardar la destrucción total por más de un minuto.

Con cariño le comparto a los que me rodean, que por la Gracia de Dios nada tiene la capacidad de asombrarme. La riqueza, el avión, el yate, el rancho o finca por grande que sea, la casa, las joyas o cualquier cosa de este mundo.

Nada y es algo que agradezco al Señor, ya que en un tiempo me permitió tener demasiado. Tal y como Pablo lo afirma, he aprendido a vivir y disfrutar tanto en la abundancia como en la escasez.

Lo único que me impresiona y del todo, es el Dios que tenemos; Su creación, Sus atributos, Su todo poder y por si fuera poco, Su capacidad de perdón. Como lo vimos antes, qué sería de la humanidad y del universo sin esta capacidad ilimitada de perdón y misericordia?.

Es por lo que estas nimiedades por las que el hombre o mujer se hacen problema hoy no tienen sentido. Esto es apenas reflejo de lo poco que conocen de Dios, de lo exiguo de su relación con el Señor de señores.

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Miqueas 7:18) .

Este es verdaderamente un asunto de urgente reflexión personal, pues el Señor no se queda solo con la misericordia, sino que ofrece el perdón por Gracia a los que reciben a Su hijo Jesús como Salvador. Alabado sea el Señor por quién es y cómo es.

REFLEXIÓN: Triste historia les espera a los que no perdonan ni son perdonados!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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