Quiero contarle que al contrario de muchos que ven y leen material sobre las guerras, a mí me difícil y hay algo dentro que no lo soporta. Desde niño he resistido esto y lucho para ver las películas violentas a pesar de ser ficción.
Dentro de todo ese cúmulo de atrocidades que deja un evento como la guerra, surgen algunas de valentía y amor por el prójimo. Así como hay muchos que hacen el mal, existen otros que sin los métodos más ortodoxos salvan vidas.
Leí el relato de un hombre que estaba vinculado a la resistencia francesa antinazi en tiempos de la segunda guerra mundial y en su trabajo tuvo la oportunidad de ayudar a los perseguidos judíos.
Su tarea era emitir lo que hoy llamamos “registro civil de nacimiento” y tuvo la posibilidad de adulterar o emitir cientos de estos para evitar que llevaran estas personas a los campos de concentración.
En una ocasión recibió el encargo de falsificar 900 certificados de estos y con un plazo perentorio de tres días. Para esto trabajó dos días sin dormir, y su argumento era: produzco 30 de estos en una hora, si me doy el lujo de dormir sólo una, morirán 30 personas.
Todo un reto y esto es lo que nosotros los creyentes tenemos en nuestras manos. Se ha puesto usted a reflexionar sobre cuantas personas se van al infierno cada hora en la que usted no hace nada por la Obra?.
Cada uno de nosotros tenemos uno o varios dones con los que podemos salvar almas o por lo menos contribuir. No es fácil y la vida pecaminosa está tan enquistada en el hombre o mujer promedio, que la tarea necesita la compañía directa del Señor.
Lo interesante de todo esto, es ser conscientes de la imperativa necesidad de compartir del Evangelio y salvar almas. Unas están muy lejos, pero otras están cruzando la puerta apenas.
Tuvimos de primera mano, a una niña de línea religiosa recalcitrante que salió con nuestro hijo por un año y a la que él le compartió recurrentemente, pero que no hizo caso a lo escuchado.
Por supuesto que esta relación estaba prácticamente condenada al fracaso desde el comienzo, pero da mucha tristeza pensar que ella estuvo tan cerca de la salvación como usted de este monitor ahora.
Tristeza porque un día ella y todos los que no creyeron van a saber la verdad, pero tal vez ya sea muy tarde. Todos lo entenderán y habrá mucho dolor y llanto “Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho” (Ezequiel 33:29).
Algo así pasará, pero lo más triste es que recordaran que alguien les hablo, que alguien les compartió de Cristo y no hicieron caso “Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 33:33).
REFLEXIÓN: Triste es cuando se quiere salvar, pero los perdidos no quieren ser salvos!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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