martes, 7 de octubre de 2025

SER BUENO

Cualquiera que se pregunte por la característica esencial de Dios se encontrará con un rotundo “bueno” en la Biblia, y de paso se dará cuenta de que no hay otro como Él Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios” (Lucas 18: 18,19).

Este texto de Lucas nos muestra tanto lo bueno como lo malo, y es de preverse que Él espera algo así de los que le seguimos “…también los levitas serán oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos, pues, para hacerlo, y Jehová estará con el bueno” (2 Crónicas 19:11b).

Esto lo dijo a su pueblo comenzando por lo levitas, que eran los encargados del pueblo  en toda la parte sacrificial y logística. Por razones obvias también lo dice para la Iglesia de Cristo y lo esperaría del incrédulo.

Este término es muy propio del Señor y lo nada menos podemos esperar de un Dios Santo, Santo, Santo. Pareciera una utopía para el hombre o mujer promedio, pero es algo en lo que se debe trabajar.

No para lograr ser aceptos por obras, sino como producto de ese cambio que se da en la vida cristiana. Claro es que somos salvos por fe y solamente por fe en la obra salvadora de Cristo.

Esa fe también nos conduce a una transformación a través de la persona del Espíritu Santo y aunque no nos hace perfectos en hechos, si se logra en la manera de pensar y así buscar resultados de integridad.

Integridad entre los que nos rodean y santidad delante de Dios. No es fácil este trabajo de contracultura en un mundo que cada vez se proyecta más hacia la perdición, pero es algo en lo que no podemos ni debemos desfallecer.

Así las cosas y a pesar de que ser bueno es sólo una característica de Dios, es algo que debemos procurar como parte de la nueva naturaleza. Cristo ora todo el tiempo desde Su trono por los que le seguimos.

Y no sólo esto, también prepara lugar para los que hemos creído En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Lucas 14:2,3).

Tremendas promesas y respaldadas con profecías que se han cumplido, se cumplen y se seguirán cumpliendo a través del tiempo.

REFLEXIÓN: Ser bueno será también una característica de la iglesia en la eternidad!

LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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