Los seres humanos somos tan impredecibles que el mismo Dios nos ordena tener cuidado del que está a nuestro lado “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” (Jeremías 17:5).
Cuando uno pone su confianza en alguien, indirectamente está poniendo de lado al Señor y esto es algo que bajo ninguna circunstancia tolera Él. Esto sin contar con el hecho de que tarde o temprano aquel en quien hemos puesto nuestra confianza mostrará el cobre.
Recuerdo uno de los dichos de mi padre “no gaste todo lo que tiene, ni diga todo lo que sabe”. En este se refleja algo de la experiencia de los años y transmitida por generaciones imagino yo.
Esta era un practica que yo tenía antes de conocer a Cristo y es así como sin ser desleal, los grupos de amigos en los que me desenvolvía, no conocían todos los apartes de mi vida a pesar de compartir tanto conmigo.
Mucho tiempo tuve con algunos de ellos y sin embargo nunca conocieron de una relación que tuve por muchos años con una niña que vivía en otro país. Por supuesto no estoy abriendo la puerta para una doble vida, pero siempre encontré un medio de defensa en esto.
Después a llegar al Camino, me encuentro con estas palabras de la Biblia y sin pretender equiparar Su palabra con una práctica mundanal, veo que no estaba tan lejos.
El mismo señor Jesús lo vivió, sólo que el Él tenía la capacidad de saber lo que pensaban los que estaban en su entorno “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2: 24,25).
La condición de proclive al pecado hace del hombre y mujer poco y nada confiables. Una cosa es lo que dicen y otra es la que están pensando. Pareciera ser una ventaja, pero algo que Dos espera de nosotros es esa coherencia entre la una y la otra.
En los Evangelios nos encontramos con varios episodios de estos, en los que Jesús no necesitaba escuchar lo que tenían que decir los fariseos, sus discípulos o Pilato para saberlo. Simplemente se adelantaba a ellos y les respondía justamente lo que ellos no esperaban.
Es su pre ciencia, Dios hace que las cosas fluyan a Su velocidad, en Su perfecto tiempo y voluntad. No tuvo que esperar para ver Jonás huyendo de Él hacia Tarsis, para desencadenar una tormenta, propiciar su arrepentimiento y disponer los corazones de los ninivitas.
Lo cierto es que ni aún como creyentes somos confiables para Dios, y Él tiene la lectura perfecta de lo que hay en cada corazón. Pero no importando esto, busquemos agradar a Dios pensando, diciendo y haciendo lo que es bueno para Dios.
REFLEXIÓN: De no confiables a confiables es la tarea delante de Dios!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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