Continuando con el tema, es bueno hacer algunas precisiones sobre lo que representa el título de esta “Injerto”. Es importante entender lo que representamos en el plan de Dios: el pueblo escogido (Israel), la Iglesia de Cristo (los creyentes) y las criaturas de Dios (los incrédulos).
Aunque todo esto está claramente definido en la Biblia, y es sólo cuestión de leer, estudiar y disponerse a entender, haremos una breve consideración.
Por una parte y como lo vimos en la reflexión anterior, Israel no es un pueblo más dentro de la creación de Dios. Se trata de una raza que aunque sin ser la mejor, fue llamada por Dios para hacer de esta una nación especial.
Una en la que las leyes de Dios fueran su principio de vida y razón. La ley no fue la solución para ellos como tampoco lo es para el resto de la humanidad, y de allí se abrió el plan de un Mesías que nos rescatara a todos.
El pueblo judío a pesar del conocimiento de la ley y los profetas no pudo reconocer el Mesías (Jesús), y se abrió la puerta para el segundo grupo mencionado. Todos los pueblos que no son Israel tuvieron acceso a este plan y todavía lo tienen.
Aquí viene la Iglesia de Cristo (los creyentes), grupo que sin ser judío y por reconocer a Jesús como su Salvador, pasa a ser de la familia de Dios. Es aquí donde entra en juego el injerto; que sin ser ramas de árbol escogido, entramos a ser parte de esta familia, a ser hijos de Dios.
Obviamente esto es un panorama general de lo que se ha vivido en algo así como doce mil años de historia de la humanidad; pero hay mucha tela que cortar en este desarrollo de lo que un día el Dios Trino quiso para que habitara la Tierra.
Por último, viene el tercer grupo y habla de las Criaturas de Dios (los incrédulos), que sin estar excluidos del plan de salvación en Cristo y la futura vida en la eternidad, se mantiene al margen por su misma falta de fe.
“Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?” (Romanos 11:24)
En este último, es importante aclarar que la figura enseñada por las religiones sobre la paternidad universal de Dios sobre todos los seres humanos no tiene asidero bíblico. Un día el pueblo de Israel y de acuerdo a los tiempos de Dios reconocerá al Mesías; de otra parte Él sigue formando un pueblo en la Iglesia de Cristo que será recogida en cualquier momento por Él; pero si los incrédulos persisten en su rechazo no le verán.
A grosso modo tenemos aquí el panorama de toda esta población que empezó con la primera pareja, y que al presente habla de algo más de ocho mil millones y todos los que han pasado por el planeta.
REFLEXIÓN: Es bueno entender cuál es nuestra posición dentro del plan de Dios!
LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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