Por estos convulsionados días del mundo, en los que se escucha de conflictos aquí y allá, de gobiernos corruptos, de persecución racial o política engañosa tenemos que poner aún más nuestra mirada en el Señor.
Como creyentes y miembros de la Iglesia de Cristo, debemos tener cuidado de no permitirnos cuestionar la voluntad y los planes del Señor. Son muchas las voces que hablan de paz, pero nada efectivo pueden lograr.
Son muchos los que dentro de los varios conflictos se refieren a Israel y sin conocer el contexto de este pueblo critican o condenan. Para hablar de este pueblo debemos conocer quiénes son primero.
Y para encontrar un contexto completo no hay nada mejor que ir a la Biblia, que sin necesitarlo encuentra soporte en la historia, y deja ver de dónde viene y para dónde va. Cuál fue su principio, cuál su estado actual y cuál será su futuro.
Por encima usted ya podrá encontrar que si estamos hablando en esos términos de Israel, no se trata de un pueblo más, de uno como el suyo o el mío. Sólo de este pueblo que conocemos su origen, o usted sabe de dónde vienen lo incas o los franceses?.
Difícilmente nos podemos ubicar como parte de la descendencia de Sem, Cam o Jafet, hijos de Noé, y de ninguna manera encontramos detalles tan precisos sobre nuestros antepasados como se hace con Israel.
En este orden de ideas, es bueno entender que así como Dios ha tenido cuidado de este pueblo desde el comienzo, así lo tendrá hasta el fin de los tiempos en la tierra y en la eternidad.
Hoy escuchamos noticias sobre el conflicto que sostiene con las naciones que les rodean y los tentáculos del terrorismo que les persigue. Muchos se dan a criticar sus métodos de defensa, pero es bueno darle una vuelta al Antiguo Testamento y ver que para nada distan de lo ordenado por Dios es esos tiempos.
El asunto no se queda ahí, la misma Biblia dice que un día todas estas naciones y otras se unirán para tratar de destruir a Israel, pero el mismo Señor vendrá a defenderlo y ahí si no habrá ni el más mínimo espacio para cuestionar sus métodos “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército…. fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo,…” (Apocalipsis 19:19-21).
Que no nos equivoquemos apreciado lector, y entrar a juzgar los planes de Dios, porque como creyentes hemos sido injertados en su árbol, en su pueblo; pero el árbol principal sigue y seguirá siendo Israel.
REFLEXIÓN: No somos nadie como para cuestionar el plan de Aquel que nos recibió como suyos!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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