Cuando se habla de cristianismo en tiempos posteriores a Jesús o en la actualidad, se piensa básicamente en los apóstoles, lideres, pastores y las figuras relevantes.
En los infaltables números que en tiempos del Salvador fueron efectivos y comprobables en la Biblia “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41), y aunque hoy vemos congregaciones multitudinarias, sería bueno saber cuántos realmente son los que son.
Por registros históricos o sea extra bíblicos, se puede ver que la iglesia primitiva no sólo se quedó en congregarse, en desarrollar grupos sociales, sino que de manera efectiva salieron a dar testimonio de Cristo.
Servidores en todos los órdenes, que desarrollaban cada una de las tareas encomendadas. Hoy la iglesia se ha convertido en un accesorio más para el creyente y que no está impactando realmente su entorno.
El miembro promedio se queda sólo en “aceptar a Cristo”, pero nadie sabe si hay un arrepentimiento genuino porque muy poco se les habla de esto. En este orden de ideas la “iglesia”, se convierte en un sitio más al que se frecuenta.
Así como lo es el hogar, el colegio, el club, la universidad o el trabajo; pero qué hay de esa importantísima parte que en resumidas es la Gran Comisión dejada por Jesús?. Es cierto que se hacen algunos contactos, pero esto debería ser la esencia del creyente.
Compartir el mensaje de salvación con el que le rodea. Usted puede llamarse cristiano, pero esto se queda allá, en el templo o en la congregación, para el domingo o las reuniones; pero traslada usted esto a su oficina durante la semana?.
La verdadera prueba de madurez espiritual está en la capacidad de aceptar sin cuestionamientos el ayudar a otros a conocer de Dios y su mensaje de salvación en Jesús. Servir en lo que realmente pueda impactar al mundo y no a quedarse entre cuatro paredes.
Cuando Jesús fue crucificado, muerto y sepultado, sus seguidores huyeron, unos se escondieron y otros regresaron a sus oficios de antes. El Señor mismo tuvo que aparecer y no sólo decirles que estaba vivo como les había dicho, sino para sacarlos nuevamente a las calles.
Esto en medio de todo era explicable frente a la persecución de los líderes religiosos de la época, pero qué hay de usted y de sus hermanos en la fe que apenas van al templo y salen a vivir su domingo y semana secularmente?.
No será que estamos blasfemando el nombre de Dios en lugar de exaltarlo y promoverlo?. Dónde quedamos frente a esos que posterior a la resurrección, dedicaron sus vidas a dar testimonio del Evangelio y no a guardarlo en casa hasta el próximo domingo?
REFLEXIÓN: El cristianismo no se queda en aceptarlo y congregarse solamente!
LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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