Por estos días el gobierno de Israel
ha revelado un informe de miles de páginas donde se documenta el trabajo que
llevan a cabo los pueblos árabes y afines en materia nuclear. En respuesta a
esto, los líderes aludidos han dicho algo que ya está escrito en la Biblia.
“aniquilaremos a Israel”.
En los tiempos en que Dios a través de
Moisés y Josué estaba entregando la tierra prometida a Israel, ya se veían
venir estos problemas, y no por que ellos lo tuvieran claro; sino por que el
Señor lo dijo.
Dios dio instrucciones precisas para
tomar la tierra; determinó la destrucción total de estos pueblos y que llegaran
a habitar las ciudades que ellos no habían construido y comer de las plantaciones
en las que ellos no habían trabajado.
Se dieron excepciones como la de los
gabaonitas que los engañaron haciéndose pasar por un pueblo lejano, todos los
demás debieron ser destruidos. No obstante la falta de liderazgo a la muerte de
Josué permitió que algunos de estos pueblos convivieran con Israel.
Veamos la claridad de su Palabra para
esta etapa: “sabed que Jehová
vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os
serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas
para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro
Dios os ha dado” (Josué 23:13).
Nada lejos de la
realidad pasada y presente; sólo hasta 1.958 se reconoció el estado de Israel
en tiempos modernos. Pasaron muchos años de estar esparcidos por el mundo y aún
hoy encontramos cómo son asediados por sus vecinos.
La verdad es que el
territorio que ocupa Israel hoy, no es ni la mitad de lo que Dios les entregó.
Sería una locura en un tiempo con tantos derechos internacionales pretender
recuperar lo perdido y con seguridad todo el planeta se les iría encima en la mal
entendida justicia de los hombres.
Al igual que el
pasado y presente de Israel estaba escrito, el futuro también lo está. Un día
todos estos pueblos, entre ellos los descendientes de Ismael atacarán al pueblo
judío con el ánimo de borrarlo del mapa, y esto sólo será resultado de una “tarea
incompleta”.
Dios ha dejado las
instrucciones, pero si no obedecemos no hay nada que hacer. Lo mismo ocurre con
el creyente de hoy, con aquellos que conformamos por Gracia la Iglesia de
Cristo y que nos resistimos a cumplir con lo que Él pide.
Es más, estamos en un
claro periodo de apostasía, en que en vez de acercarnos más a los parámetros de
Dios, más nos alejamos. Estamos tan cómodos en las sillas templo, que muchos no
son conscientes de la inminencia del regreso de Cristo por los que son suyos.
Se nos han olvidado
los millones que están allá fuera; como en los tiempos de Noé, son muchísimos los que se van a perder, no en un diluvio; sino en un lago de fuego y alejados
de la presencia de Dios por la eternidad.
REFLEXIÓN: Bueno
sería que hiciéramos la tarea completa y no a medias!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO
QUE DE GRACIA RECIBE!
Síganos
en Twitter:
@ReflexionBi