martes, 24 de julio de 2018

TAREA INCOMPLETA


Por estos días el gobierno de Israel ha revelado un informe de miles de páginas donde se documenta el trabajo que llevan a cabo los pueblos árabes y afines en materia nuclear. En respuesta a esto, los líderes aludidos han dicho algo que ya está escrito en la Biblia. “aniquilaremos a Israel”.

En los tiempos en que Dios a través de Moisés y Josué estaba entregando la tierra prometida a Israel, ya se veían venir estos problemas, y no por que ellos lo tuvieran claro; sino por que el Señor lo dijo.

Dios dio instrucciones precisas para tomar la tierra; determinó la destrucción total de estos pueblos y que llegaran a habitar las ciudades que ellos no habían construido y comer de las plantaciones en las que ellos no habían trabajado.

Se dieron excepciones como la de los gabaonitas que los engañaron haciéndose pasar por un pueblo lejano, todos los demás debieron ser destruidos. No obstante la falta de liderazgo a la muerte de Josué permitió que algunos de estos pueblos convivieran con Israel.

Veamos la claridad de su Palabra para esta etapa: sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado” (Josué 23:13).


Nada lejos de la realidad pasada y presente; sólo hasta 1.958 se reconoció el estado de Israel en tiempos modernos. Pasaron muchos años de estar esparcidos por el mundo y aún hoy encontramos cómo son asediados por sus vecinos.

La verdad es que el territorio que ocupa Israel hoy, no es ni la mitad de lo que Dios les entregó. Sería una locura en un tiempo con tantos derechos internacionales pretender recuperar lo perdido y con seguridad todo el planeta se les iría encima en la mal entendida justicia de los hombres.

Al igual que el pasado y presente de Israel estaba escrito, el futuro también lo está. Un día todos estos pueblos, entre ellos los descendientes de Ismael atacarán al pueblo judío con el ánimo de borrarlo del mapa, y esto sólo será resultado de una “tarea incompleta”.

Dios ha dejado las instrucciones, pero si no obedecemos no hay nada que hacer. Lo mismo ocurre con el creyente de hoy, con aquellos que conformamos por Gracia la Iglesia de Cristo y que nos resistimos a cumplir con lo que Él pide.

Es más, estamos en un claro periodo de apostasía, en que en vez de acercarnos más a los parámetros de Dios, más nos alejamos. Estamos tan cómodos en las sillas templo, que muchos no son conscientes de la inminencia del regreso de Cristo por los que son suyos.

Se nos han olvidado los millones que están allá fuera; como en los tiempos de Noé, son muchísimos los que se van a perder, no en un diluvio; sino en un lago de fuego y alejados de la presencia de Dios por la eternidad.

REFLEXIÓN: Bueno sería que hiciéramos la tarea completa y no a medias!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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