viernes, 20 de julio de 2018

OPCIONAL


Días atrás reflexionamos sobre la importancia de la gratitud y reconocer un gesto de desprendimiento o cariño. Hoy queremos ir más allá y ver que la gratitud delante de los hombres es casi obligatoria; se hace por cortesía, compromiso o por simple por miedo a perder algo.
En el caso de Dios el tema es absolutamente opcional frente a la innumerable cantidad de bendiciones que nos da y no acepta bajo ninguna circunstancia sacrificios de gratitud como parte de un simple rito obligatorio.
El meollo del asunto está en el interior del hombre; del corazón salen las actitudes del ser humano, buenas o malas. Despierta, se levanta, desayuna, realiza las actividades del día cualquiera que éstas sean, regresa a casa, cena y se acuesta a dormir sin tener presente quién permitió todo esto.
Muchos por ignorancia o la pereza de doblar rodilla unos minutos para agradecer. En los rituales ordenados por Dios a su pueblo existe uno que tiene que ver con agradecer “…para alabar y dar gracias, conforme al estatuto de David” (Nehemías 12:24). Ya no es el tiempo de la ley, sino el de la Gracia que se recibe a través de Cristo, pero el creyente también está llamado a llevar una ofrenda de gratitud delante de Dios.

En algunas doctrinas se plantea como algo obligatorio y no como ofrenda; recurriendo a la mención del Diezmo del Antiguo Testamento; no obstante todo radica en la manera como llevamos nuestra ofrenda para Dios y su Obra.
Lo hacemos con gusto o porque nos sentimos obligados con la congregación o el pastor. La gratitud comienza en lo más profundo del corazón y recuerde amigo, que Dios tiene la lectura perfecta de lo que pasa en el suyo; sus pensamientos e intenciones más básicas son de Su conocimiento.
No importa si la señal de Wi-Fi está bajita, esto no obsta para que el Señor Omnisciente que tenemos sepa lo que hicimos, lo que hacemos o lo que planeamos hacer. Es de recalcar, es que si vamos a llevar algo delante del Señor, debemos no sólo contemplar que sea una ofrenda agradable para Él, sino que la intención con la que la llevamos sea la adecuada  “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias(Colosenses 4:2).
No con una carta debajo de la mesa como lo enseñan muchos en dar para cosechar y que entre más se da, más dará Dios. Con esta breve reflexión, podemos ver que éste distorsionado principio queda sin piso alguno.
REFLEXIÓN: Si va a decir gracias por interés o sin genuina gratitud, mejor quédese quieto!
 REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO QUE DE GRACIA RECIBE!
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