jueves, 26 de julio de 2018

EL SOL Y LA LUNA


En estos tiempos de escepticismo total y en los que se cree más en cualquier charlatán con sus conferencias de superación que a la Escritura, es interesante recordar cómo Dios escucha a sus hijos y hace cosas imposibles para el hombre común.
Hablar de que un hombre como nosotros, pero obediente, en Gracia delante de Dios y con un corazón dispuesto pudiera hablar a la naturaleza y se le permitiera detener el sol es algo asombroso Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón” (Josué 10:12).
Detener a un animal con sólo emitir una instrucción está dentro de lo posible; lo vemos en un circo, el zoológico y hasta lo vivo en casa cuando llamo a nuestro Beagle tricolor. Pero decirle al sol detente en un lugar específico y a la luna algo similar está fuera de toda lógica humana”Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.  ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero” (Josué 10:13).

Esto sólo cabe en la mente y corazón de los que confiamos en el Señor; sólo una fe sólida en estos tiempos, hace concebible este tipo de eventos y evidenciarlos en nuestras vidas. Tal vez no estemos deteniendo el sol o abriendo el mar, pero Dios hace cosas realmente milagrosas en nuestro diario vivir.
La sola posibilidad de la vida o la salud hacen la diferencia y más para aquellos que están recluidos en una cama de hospital; Quien hace esto es sin duda el mismo Señor que lo hizo con Josué. La verdad es que como creyentes genuinos no necesitamos ver milagro alguno, sólo nos basta saber y tener la seguridad de Aquel en quién hemos creído.
La vida y futuro de la Iglesia está basada en la fe y no en pruebas de lo que Dios es o hace. En tiempos de Jesús los religiosos las pedían a pesar de tenerlas frente a ellos;  no creyeron y por supuesto Él se les negó por la dureza de sus corazones.
No permitamos que la dureza de nuestro corazón, nos margine del privilegio precioso de creer y afirmarnos en esa fe que Dios nos da. Por esa dureza de corazón, vemos al hombre pobre o acaudalado proveedor de su condición; vemos al joven comenzando a vivir, con unos parámetros tan frágiles que lo llevan por la droga, el alcohol o el sexo.
Una fe en Jesús, en Dios y su Palabra, estable y que se fortalece día a día, será la que guarde al hombre joven o adulto a ser guardado del mundo y su final inminente.
REFLEXIÓN: El Todo poder de Dios se muestra en el corazón sencillo del hombre!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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