martes, 31 de julio de 2018

EL CUÁNDO


Todo en los procesos que inicia Dios con su pueblo tienen un derecho, un orden y lo que Él comienza, Él mismo lo termina. Cuando el Señor decidió sacar a su pueblo de Egipto, no fue sin una previa etapa de salvación física frente a la escasez de alimento en la tierra, como tampoco lo fue antes de escuchar su clamor con la esclavitud.
Recordemos que Jacob llegó a esta tierra con un grupo de setenta personas, integrado por sus mujeres y la prole de diez de sus hijos. Benjamín todavía no tenía familia y José ya había sido llevado previamente  para cumplir con su misión en éste proceso.
Dios tiene el control absoluto de todo tanto en los hombres como del universo; Él ya sabía de la hambruna que venía y por esto envió a José delante de ellos. No en las mejores circunstancias, pues recordemos que fue vendido como esclavo a unos mercaderes y tenía que formarlo previamente; finalmente lo dejaron en tierra de Egipto y con un alto oficial del gobierno.
Ninguno de ellos estuvo cerca de imaginar los planes de Dios y esto lucía más a desgracia que a bendición; pero lo que sí es claro y lo dice la Biblia, es que Jehová estaba con José en todo esto.
Dejando esta parte de la historia, vemos cómo utiliza a otro hombre, a Moisés y en otra parte del proceso; Dios dispone que sea formado como hijo del rey, lo lleva a la universidad de la vida con su tío y luego lo lleva al desierto con el pueblo.
Es claro que la decisión era tenerlos allí hasta que muriera esa generación incrédula y desobediente. La dureza de corazón frente a tantos hechos sobrenaturales de parte del Señor, hizo que no fueran dignos de entrar en la tierra prometida.
Salen de un país ya no en abundancia, sino destruido por la mano de Dios frente a la obtusa posición de su rey; no obstante desearon regresar. Obviamente Dios también estaba ahí y esto hace la parte más importante de los viáticos para el viaje de Israel a su destino.
Salir de una tierra relativamente fértil todavía a un desierto, es otro de los maravillosos designios de Dios y reiteramos que lo que parece un castigo, en casos como este siempre está controlado para bendición.
El Señor hizo provisión de maná, agua o carne en un terreno totalmente estéril y no permitió que les faltara hasta que llegaran a sus tierras. Sólo cuando comenzaron a comer de la tierra prometida, paró el alimento provisto por Dios:  Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año” (Josué 5:12).

Ya no eran los setenta que llegaron de Canaán, cuando se hizo el censo en el desierto frente al monte de Sinaí, sólo los contados mayores de veinte años y aptos para la guerra sobrepasaban los seiscientos mil varones; si contamos niños, mujeres y ancianos era un pueblo muy grande; pero nada les faltó.
De todo esto hay dos cosas, una que lo que luce a nuestros ojos como una desgracia, siempre está bajo el control y orientado por Dios para bendición; otra que Él nunca deja nada a medias, que lo sostendrá en el proceso y que lo que usted apreciado lector como hijo de Dios puede estar viviendo ahora, no está fuera de los planes perfectos de Él.
REFLEXIÓN: El poder control de los designios de Dios siempre sobrepasa la mente del hombre!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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