jueves, 12 de julio de 2018

ELEMENTAL GRATITUD


Una de las expresiones más apreciadas por el ser humano es la gratitud. Se siente algo extraño cuando alguien que recibe algo de nosotros no agradece y aunque no debemos esperar retribución en lo que hacemos, se siente bien recibir un “gracias”.
Si esto experimenta con un detalle, mucho más grande debe ser el sentir de Dios de quien recibimos todo y al que no vemos pero sentimos. Lo expresa claramente en la Palabra al escribir sobre la necesidad de que todas nuestras oraciones vayan acompañadas siempre de acción de gracias.
Por encima de todo lo recibido y tan poco agradecido; tenemos de manera muy especial la Gracia con la que Dios nos trata. Esto no es un favor, una obligación o un simple servicio de Su parte; por Gracia recibimos la salvación y por ende la vida eterna.
Por Gracia recibimos la fe, el perdón, los dones, la sabiduría y la provisión en todo sentido; son muchos los beneficios recibidos en nombre de la Gracia de Dios y es de exaltarse que ésta no es un simple regalo.
Cuando nosotros damos un regalo lo hacemos con un motivo; un cumpleaños, un aniversario, la navidad, una graduación o muchos otros motivos que implican la presencia del regalo.
Cuando el Señor entrega algo lo hace sin ningún motivo a la vista; desde la misma creación Dios está entregando algo totalmente inmerecido y observamos que Él va mucho más allá de un simple gesto de desprendimiento; sino que da aún sin ser merecido.
Llega al extremo  de dar a pesar del pecado inherente del ser humano y esto es algo que obviamente nosotros no haríamos. Cómo premiar la pataleta o la grosería de una de sus criaturas y seguir ahí para premiarla con la salvación?
Las cosas de Dios son especiales y hasta difíciles de entender; sólo sabemos que Él es Dios y que todo lo que no cabe en nuestro entender habita en Él. Es por esto que encontramos en la Biblia: “!!Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.” (Salmos 92:5)
Los pensamientos nuestros no son lo de Dios; será que no debemos ser más agradecidos por la Gracia de Dios más de lo que lo hacemos por un regalo de cumpleaños?. Sería bueno dimensionar en su real proporción y alcance éste preciado don del Señor; con la elemental gratitud por algo que nos ha hecho aceptos a pesar del pecado pasado, presente y futuro.
REFLEXIÓN: No agradecer a Dios por lo recibido equivale a nacer de nuevo y no respirar!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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