viernes, 1 de mayo de 2026

NO POR SANTOS

Cuando somos objeto de cosas buenas en términos de hombres, sería bueno pensar en el por qué se reciben. En el cómo se logran y para qué; en que hay una voluntad superior que está detrás de cada asunto que pasa en el mundo.

La mayoría se atribuye los logros y creen que por su esfuerzo llegan arriba. Recuerdo cómo en tiempos pasados los hombres decían que hicieron sus fortunas a “pulso” y nada más lejos de la verdad.

Es cierto que había personas con temple y dedicación y por supuesto esto contribuyó, pero también había otro dicho que reza “detrás de cada fortuna por hay por lo menos un muerto”.

Por supuesto esto nadie lo dice, a cuántas personas atropellaron para llevar a cabo sus propósitos, y hoy los canales de cable recrean historias en las que sólo se habla de sus logros y no de sus errores.

Por estos días reflexionábamos sobre la “posesión” de la tierra que mantiene Israel en Medio Oriente, y que los hombres, en este caso, sus enemigos históricos cuestionan y declaran ilegal.

Ya lo vimos, sin embargo es bueno recordar que esta tierra fue “quitada” por Dios a pueblos paganos y “entregada” a Su pueblo desde la antigüedad Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la tierra de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, …” (Levítico 20:24).

Es sólo que la humanidad entera ignora esta parte, así como lo hace con el resto de la Biblia. Pero esto tenía una condición “Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará;” (Números 14:8).

Y precisamente se la arrebataba a otros por practicar cosas repudiables para Él “No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.” (Deuteronomio 9:4).

Y era mucha la tierra, comentábamos que la tierra que tiene Israel hoy, es algo así como el 10% de la que inicialmente le fue entregado; solo que por su pecado la perdió “y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.” (Deuteronomio 31:20).

Él nos conoce “…porque pueblo duro de cerviz eres tú” (Deuteronomio 9:6), no obstante Dios que es fiel a Su palabra, que no se niega a si mismo, mantiene la promesa hecha a Abraham y por eso en 1.948 fue constituida la nación de Israel, pero esto no le ha quitado a sus enemigos hasta hoy.

O sea que no es por ser “santos” que Dios nos bendice, lo hace por su misericordia y con un propósito; pero en cualquier momento la cortará por nuestra desobediencia. Podemos fácilmente equivocarnos y creer que lo que creemos tener es nuestro, pero no.

REFLEXIÓN: El orgullo del hombre le lleva a pensar en las posesiones como suyas!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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