Muchas son las palabras que no conocemos por el idioma y la forma de contarlas, pero a grosso modo se calcula que en inglés hay unas 600 mil, y unos 12 millones en el árabe. Se utilizan dependiendo del entorno, contexto o grado de educación; pero sí se dice, que la persona promedio sólo utiliza el 5% de todas.
Unas lenguas son más ricas que otras y algunas recurren a modismos que limitan la utilización de palabras específicas como en el caso del inglés. Otras en cambio se desbordan en su capacidad de llamar a cada cosa o situación por su nombre como el español.
Las personas más cultas tienden a usar un vocabulario más amplio, mientras que las personas con menos estudio pueden utilizar un rango más limitado
Pero en lo que a reflexión toca, queremos hablar de palabras poco conocidas en términos de Dios y que ni siquiera están en la Biblia. No están por su grado de puntualidad y no porque no signifiquen algo de suma importancia.
Por ejemplo tenemos “hipostático”, que se refiere a la unión de la naturaleza humana con la divina. Este es un atributo que sólo le compete a Cristo en su calidad de Dios Hijo y hombre a la vez en su primera venida.
Es de sumo interés ver que esto ni siquiera es de conocimiento dentro de la Iglesia como tal. El creyente promedio no sabe cómo se le llama a esta condición y menos el incrédulo.
Otra para tener en cuenta es “aseidad”, trata del atributo también único de Dios para existir por sí mismo, mientras cada uno de los que aún estamos o han estado en este mundo, hemos sido creados y la Biblia es muy clara en este aspecto.
Estas y muchas otras palabras que sólo son atributo específico del Señor, deberían ser suficientes para asombrar a cualquiera. Para llevar al Camino al que anda calle arriba, calle abajo, sin saber de dónde viene o para dónde va.
Al creyente promedio que se sienta en la comodidad de la Salvación, sin procurar nada más que ir y calentar una silla domingo a domingo.
El sólo hecho de encontrar en nuestros idiomas palabras que se ajustan a alguien que no se puede dimensionar, debería impresionar y sacar de la postración al mundo entero “…resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:20,21)
REFLEXIÓN: Las palabras que se refieren a Dios no pueden ser usadas por nadie más!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!