jueves, 16 de octubre de 2025

DE PLANES

Por estos días conversaba con una persona en estado de frustración, por lo que según ella había sido un desperdicio de tiempo. Se trata de una persona joven aun, pero que dice que a estas alturas de su vida debería tener un carro y por lo menos la hipoteca de un apartamento.

Ella es sumamente juiciosa y como casi todos los creyentes, anda rodeada en temas de trabajo por incrédulos. Personas que no hablan más que de viajar, comprar y tener cada vez más.

Como hijo de Dios, uno puede estar muy establecido en el Camino, pero el hecho de ser bombardeado por esta clase de información en la oficina, en la televisión e inclusive en la familia, esto termina por mimarlo y hasta desanimarlo.

Pero es aquí donde cada uno de nosotros debemos cogernos de la Palabra y reiterar en nuestro corazón el hecho de que somos agentes de paso y que este mundo no es nuestro hogar “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Juan 12:25).

Entonces dónde está el afán por conseguir y acumular; esto le dije a esta querida niña y de verdad esto es algo en lo que deberíamos reflexionar cada uno de los que hemos creído, si es que realmente le creemos a Dios.

Con todo respeto hacia los que así piensan, pero a veces me impresiona ver mi armario y pensar que no voy a terminar con toda la ropa y zapatos que tengo. Es más, a los míos les digo que no me regalen nada más, al fin y al cabo nada me voy a llevar.

Hace unos días vacacionamos a un lugar que nos gusta y se planteaba la posibilidad de cambiar de destino para la próxima. He tenido la oportunidad de visitar muchos, muchos lugares y en todos me he encontrado la misma miseria humana como para pensar en ir a gastar dinero en ver lo mismo.

Suena algo radical, pero esta es la realidad que Dios nos muestra en Su Palabra, y que como humanos nos cuesta asimilar. Somos peregrinos como lo dijo Jacob cuando conoció al hombre más importante de su tiempo “Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años;…”. (Génesis 47:9b).

Vale la pena reflexionar sobre esto, pensar en todo lo que Dios tiene para nosotros con Él. Un día nos avergonzaremos por siquiera haber anhelado una casa mejor o un vehículo más nuevo, todo esto será nada junto a La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella;…(Apocalipsis 21:23,24).

REFLEXIÓN: Si entendiéramos lo que vio Juan, no anhelaríamos lo que vemos en este mundo!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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