Esto es algo que todo el mundo anhela de manera personal y colectiva; podríamos decir que ha sido el tema predominante en las conferencias de los entes internacionales como la ONU, la OEA y cada reunión bilateral que se da entre las naciones.
Ahora y en el futuro seguirá siendo materia de discusión, y por supuesto será el asunto que definirá la inclinación de la gente de los últimos tiempos hacia personajes siniestros, aunque igualmente bíblicos, como el Anticristo.
Era palabra de Pablo en su saludo también, como lo vimos en la reflexión anterior, y que da pie para hablar y reflexionar sobre lo que usted piensa sobre su paz interior si es que la tiene.
La verdad y sin ser peyorativos, podemos afirmar que usted no la tiene. No importa si es un pobre o un potentado, un ignorado o reconocido e influyente ciudadano. Nadie la tiene sin Cristo y podemos decir que muchos aun conociendo algo de Él, no lo han entendido.
En tiempos del imperio romano, hablamos de los tiempos de Cristo por supuesto, y de esa franja de tiempo en que la humanidad giraba en torno a Roma; a pesar de su organización, social y militar, desde el emperador hasta los esclavos adolecía de esta.
En uno de sus intentos para lograrla, pretendieron proveerla dando equilibrio a una sociedad que tuviera todo lo básico (todavía se ofrece lo mismo hoy), y para esto el encargado fue el filósofo y político Seneca.
La concebía como parte de como una vida feliz en armonía con la naturaleza y la razón. Pero para esto una de sus propuestas estaba a través de cosas como implantar impuestos que proveyeran lo necesario para generar ese bienestar.
El estoicismo personal acompañado del bienestar material, pero nada de esto le sirvió. Ni su riqueza y pensamiento lo libraron del plan de muerte que Nerón dispuso para él y término suicidándose antes.
El mundo moderno de occidente también concibe el bienestar y la paz a partir de la riqueza y los gastos básicos cubiertos. Es por eso que los impuestos se han convertido en el caballito de batalla de todo estado.
Pero nada de esto traerá la paz al corazón del hombre o mujer promedio. La carrera más exitosa en términos del mundo, o la fortuna mejor amasada nunca traerán lo que sólo Cristo puede proveer.
Si esto fuera así, no hayamos razón para las más de 15.000 guerras que la humanidad ha librado en su historia, o la cada vez más creciente cifra de suicidios de hoy y que sobre pasa las 700.000 al año.
Hay sólo una opción y que nada tiene que ver con el bienestar material, la educación o la cultura, se trata de Dios y Su Hijo Jesús “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).
REFLEXIÓN: Lo triste es que la gran mayoría todavía no entiende términos como gracia y paz!
REFLEXIONAR ES INHERENTE AL SABIO!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!