jueves, 26 de diciembre de 2013

FORMACIÓN



“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16,17)

Dentro del necesario proceso de crecimiento del cristiano, algunas congregaciones toman una posición pasiva o se van al extremo opuesto. No se insta a la lectura o estudio de la Biblia, y se opta por formulas de hombres, entre las que se cuentan discipulados, etapas, conferencias, charlas, libros y otros.

Algunas entran en la posibilidad de organizar todo un pensum académico, a través del cual deben pasar sus miembros y sin el que nadie puede aspirar al servicio. Sería bueno revisar, cuántas etapas o discipulados tuvo que hacer Pedro para ser llamado. El Señor primero miró su corazón y luego comenzó a formarlo con su ejemplo.

Reconocemos la importancia de capacitar; pero hasta dónde el estudio está haciendo cristianos idóneos para el servicio. Encontramos hombres o mujeres en roles de liderazgo con un comportamiento de asalariados y no se siervos; mucho curso, mucha conferencia y mucho diploma; pero cero “transformación”.

No pueden siquiera con la lengua nativa, y estudian latín, hebreo o griego dizque para entender mejor el mensaje; pero dejan de lado al que realmente los puede formar con Su palabra.

Todo esto sonaría muy interesante si se lograra ese propósito, y no de una simple acumulación de conocimiento. Muchos llegan a estas posiciones por necesidad o por que no tenían opción en el mundo; pero alguien se ha tomado el trabajo de evaluar sus motivaciones?.

En muchas ocasiones hemos recalcado la importancia de la Biblia en este proceso y existe una cantidad de institutos o autores cristianos con los que es bueno documentarse; pero los cursos o libros de hombres no transforman vidas. La gente estudia y lee en un proceso similar al del religioso tradicional; que termina siendo un docto en humanismo; pero poco de Dios.

No aspiremos en estas condiciones a un liderazgo efectivo, o a esa iglesia sin mancha y sin arruga que espera el Señor, sin el concurso de Su Espíritu y Su Palabra.

PREGUNTA: Que tanto se expone usted a la luz de la Biblia?


MEDITELO Y DECIDA!

- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –


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