“Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16,17)
Dentro del necesario proceso de
crecimiento del cristiano, algunas congregaciones toman una posición pasiva o
se van al extremo opuesto. No se insta a la lectura o estudio de la Biblia, y se opta por formulas de hombres, entre las que se cuentan discipulados,
etapas, conferencias, charlas, libros y otros.
Algunas entran en la posibilidad de
organizar todo un pensum académico, a través del cual deben pasar sus miembros y
sin el que nadie puede aspirar al servicio. Sería bueno revisar, cuántas
etapas o discipulados tuvo que hacer Pedro para ser llamado. El Señor primero
miró su corazón y luego comenzó a formarlo con su ejemplo.
Reconocemos la importancia de
capacitar; pero hasta dónde el estudio está haciendo cristianos idóneos para el
servicio. Encontramos hombres o mujeres en roles de liderazgo con un
comportamiento de asalariados y no se siervos; mucho curso, mucha conferencia y
mucho diploma; pero cero “transformación”.
No pueden siquiera con la lengua
nativa, y estudian latín, hebreo o griego dizque para entender mejor el
mensaje; pero dejan de lado al que realmente los puede formar con Su palabra.
Todo esto sonaría muy interesante si
se lograra ese propósito, y no de una simple acumulación de conocimiento. Muchos
llegan a estas posiciones por necesidad o por que no tenían opción en el mundo; pero alguien se ha tomado el trabajo de evaluar sus
motivaciones?.
En muchas ocasiones hemos recalcado la
importancia de la Biblia en este proceso y existe una cantidad de institutos o autores
cristianos con los que es bueno documentarse; pero los cursos o libros de
hombres no transforman vidas. La gente estudia y lee en un proceso similar al
del religioso tradicional; que termina siendo un docto en humanismo; pero poco
de Dios.
No aspiremos en estas condiciones a un
liderazgo efectivo, o a esa iglesia sin mancha y sin arruga que espera el Señor,
sin el concurso de Su Espíritu y Su Palabra.
PREGUNTA: Que tanto se expone usted a la
luz de la Biblia?
MEDITELO Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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