Han pasado más de 2000 años desde la venida del señor Jesús al mundo “Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12); pero cuántos más tendrá que esperar Dios para que usted entienda Su plan de salvación?
Esta es una pregunta que todos y cada uno de los humanos en la posibilidad de tomar decisiones, deberían plantearse por lo menos el último día de cada año. Es cierto que han pasado muchos y Dios sigue tomándose un tiempo “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9), esperando que otros más lleguen al arrepentimiento y salven su alma.
Hablamos sobre la navidad dos semanas atrás y sobre el exiguo conocimiento que la gente tiene de su propósito. En la Biblia conocemos sobre la “natividad” del Salvador y su proyección hacia la cruz; pero también encontramos lo que le espera a la humanidad a corto, mediano y largo plazo, en la eternidad.“nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17)
Sin embargo el hombre prefiere escuchar las profecías mayas, el código de Davinci o cualquier tipo de fábulas antes que la verdad escrita por Dios. Un día este tiempo que Él nos brinda va a terminar y las cosas estarán dadas para salvación o perdición eterna “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12)
Si usted ha considerado alguna vez la omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia de Dios, frente a la insignificancia del hombre, sería bueno que se preguntara: “hasta cuando va a esperar Dios por mi?”
Cada día que pasa, es uno menos que el plan del Creador le da para buscar la salvación de su alma y la de los suyos. Su falta de conocimiento no lo exime de la responsabilidad y “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18)
En este fin de año, nuestra exhortación es a contemplar esta pregunta que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte “eterna” “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15)
PREGUNTA: Seguirá esperando Dios por usted?
MEDITELO Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –