“Por lo cual, por amor a
Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:10)
Dios encarnó la salvación en Su hijo
Jesucristo y nosotros a quién o qué encarnamos?. Encarnamos a un creyente
genuino, transformado y siendo un agente de bendición o simplemente un
cristiano de domingo?
La verdad es que estamos llamados a
ser cristianos de tiempo completo y he aquí la importancia de mostrar al señor
Jesús en cada momento y sitio en el que Dios nos tenga. Cuando no trabajamos para
hacer nuestra la vida de Él, no traspasamos el umbral del fariseísmo y más
valiera no llamarnos cristianos.
El creyente impacta su entorno para
aceptación y muchas veces para rechazo; pero siempre para la gloria del Señor. Aún
el odio y el rechazo son motivos de paz para el que vive la Biblia, pues nada
puede dar más satisfacción al hijo de Dios que ser perseguido por Su nombre.
El creyente que no deja huella debería
revisar su vida, pues tal vez sigue siendo el mismo cómodo de antes de conocer
a Cristo, o aquel que dice haber nacido en el Evangelio y no ha llegado a
serlo.
Pablo se gozó en los insultos,
agresiones, ataques, atentados, complots en su contra, latigazos, la cárcel y
otras cosas por causa de Cristo. Será que usted esta siendo blanco de cosas
similares, o por el contrario es elogiado por su forma de vida que en nada
difiere del mundo y que a nadie hace reflexionar?.
Cuando un huracán pasa y no deja una
estela de transformación en un lugar, y afectadas a las personas que lo
habitan, no era sino una simple brisa.
PREGUNTA: Encarna usted la Palabra?
MEDITELO Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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